Asapmi - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil

Medios de Prueba y su Valoración en los casos de Violencia Familiar y Abuso Sexual Infantil.

Abuso sexual agravado con acceso carnal y homicidio agravado en concurso real de delitos e.p. L. I. d. C. s/ casación criminal

Tribunal: Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero - Sala: Criminal, Laboral y Minas - 09/12/2010

O. L. F. s.d. Abuso sexual agravado con acceso carnal y homicidio agravado en concurso real de delitos e.p. L. I. d. C. s/ casación criminal
Tribunal: Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero
Sala/Juzgado: Criminal, Laboral y Minas
Fecha: 9-dic-2010

Se hizo lugar al recurso de casación provincial promovido por el Fiscal y se amplió la condena del acusado por el delito de abuso sexual agravado al considerarse que la prueba rendida resultaba suficiente como para desvirtuar el alegado consentimiento prestado por la víctima del homicidio al ser accedida carnalmente.

Sumario:

1.-Corresponde hacer al recurso de casación deducido por el Ministerio Público Fiscal y en consecuencia, condenar al imputado a la pena de veinticinco años de prisión, por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal (art. 119, 3º párr. , CPen.) y homicidio simple (art. 79 CPen.), en concurso real de delitos (art. 55 CPen.), pues del examen de las constancias se desprende que las pruebas merituadas por el Tribunal de Juicio arrojan evidencias acerca de falta de consentimiento en el acceso carnal del que fuera objeto la víctima, máxime considerando que la confesión del acusado respecto a haber mantenido relaciones sexuales con la occisa, si bien aquél manifestó que aceptó ser accedida, resulta ser un indicio que pesa en su contra al ser ponderado junto a otros que, en conjunto, llevan a sostener que tal consentimiento en realidad no existió, lo cual quedó acreditado en base a las pericias médicas, las realizadas sobre las prendas de vestir de la occisa y la testimonial de los peritos prestada durante el debate.

2.-Para la configuración del delito de abuso sexual con acceso carnal (art. 119, 3° párr. del CPen.) basta con la prueba aunque sea indiciaria -atento al ámbito íntimo de producción de este tipo de delitos- de los aspectos objetivos y subjetivos que lo conforman, esto es, acceso carnal -consumado, o aún tentado-, falta de consentimiento de la víctima y dolo de abuso por parte del autor (en el caso, se hizo lugar al recurso de casación fiscal y se condenó al imputado por el delito de homicidio y la figura en mención en concurso real).

3.-El delito de violación se consuma con el acceso carnal, esto es, con la penetración aunque no fuera perfecta o completa, haya o no habido eyaculación, tratándose de un delito instantáneo pues se consuma y desaparece, no requiriendo resultado material alguno (en el caso, se hizo lugar al recurso de casación fiscal y se condenó al imputado por el delito de homicidio y la figura en mención en concurso real).

4.-El delito de abuso sexual con acceso carnal se satisface sin necesidad de que el órgano masculino ingrese en el introito vaginal totalmente y menos que la eyaculación se produzca en este recipiente, pues el coito vestibular satisface la consumación del delito por cuanto implica, por sí, el ataque a la integridad sexual, con penetración, la que se verifica por el ingreso del miembro entre los pliegues externos que protegen la vulva, como labios menores y mayores (en el caso, se hizo lugar al recurso de casación fiscal y se condenó al imputado por el delito de homicidio y abuso sexual agravado en concurso real).

5.-Al aplicar la pena el juzgador no debe ser ni benevolente, ni extremadamente severo, sino que debe ser esencialmente justo, buscando conciliar en forma equitativa las garantías de quien se encuentra sometido a un proceso sancionatorio con el irrenunciable deber del Estado hacia la sociedad toda de garantizar la correcta aplicación de la ley a aquellos individuos que la han infringido, especialmente en el ámbito del derecho penal, máxime en delitos en el que se atenta contra uno de los bienes más preciados, como es la vida(en el caso, se hizo lugar al recurso de casación fiscal y se condenó al imputado por el delito de homicidio y abuso sexual agravado en concurso real).



Fallo:

En la Ciudad de Santiago del Estero, a los nueve días del mes de diciembre de dos mil diez, la Sala Criminal, Laboral y Minas del Excmo. Superior Tribunal de Justicia, integrada por el Dr. Agustín Pedro Rímini Olmedo, como Presidente, y los Dres. Raúl Alberto Juárez Carol y Armando Lionel Suárez, como Vocales y, a los efectos del art. 188 de la Constitución Provincial, con los Dres. Eduardo José Ramón Llugdar y Sebastián Diego Argibay, asistidos por la Secretaria Judicial Autorizante, Dra. Isabel Mercedes Sonzini de Vittar, a los efectos de resolver el recurso interpuesto contra la resolución de fs. 550/564 del Expte. Nº 16.992 - Año 2009 - caratulado: "O. L. F. s.d. Abuso Sexual Agravado con Acceso Carnal y Homicidio Agravado en Concurso Real de Delitos e.p. L. I. d. C. - Casación Criminal". Establecido el orden de pase a estudio, resultó designado para hacerlo en primer término el Dr. Raúl Alberto Juárez Carol, y en segundo y tercer lugar, los Dres. Agustín Pedro Rímini Olmedo y Armando Lionel Suárez respectivamente; y a los efectos del art. 188 de la Constitución Provincial, los Dres. Sebastián Diego Argibay y Eduardo José Ramón Llugdar.

El Sr. Vocal, Dr. Raúl Alberto Juárez Carol dijo:

Y Vistos: Para resolver en los autos del epígrafe. Y Considerando:

I) Que, a fs. 570/579 de las presentes actuaciones, la Fiscal de Cámara de Juicio Oral de 2da. Nominación, Dra. Gay de Castellanos, interpone Recurso de Casación contra la sentencia de fecha 14/08/09 (fs. 550/564), emanada de la Excma. Cámara de Juicio Oral en lo Criminal y Correccional de 2da. Nominación, resolución por la cual se dispuso condenar a L. F. O. a la pena de quince años de prisión con costas y accesorios de ley, por encontrarlo autor material y penalmente responsable del delito de Homicidio Simple (art. 79 del Cód. Penal) en perjuicio de I. d. C. L.II) La recurrente, luego de pronunciar sus argumentos referidos a la admisibilidad formal del remedio incoado, señala como motivo casatorio la insuficiente motivación de la sentencia, vicio in procedendo derivado de una violación a las reglas de la sana crítica racional. Asimismo, entiende que el fallo atacado incurre en vicio in iudicando, en la interpretación de los elementos objetivos del art. 119 del Código Penal. Tras efectuar una breve reseña de los antecedentes de la causa, sostiene, en primer lugar, que la resolución atacada excede los límites y principios admitidos por el sistema de la sana crítica y la libre convicción. Considera que la arbitrariedad del fallo en crisis radica en el tratamiento diferencial que ha dado a la prueba y a la confesión del imputado, en uno y otro hecho: en cuanto al delito de homicidio, se arriba a un grado de certeza tras un análisis de la prueba y de la confesión interpretada en armonía con dicho plexo probatorio; que esa valoración se ha obviado al tratarse el delito de abuso sexual, ignorándose todas las pruebas indiciarias que impiden dudar acerca de la inexistencia del consentimiento de la víctima en el acceso carnal. Señala que se ha producido una consideración fragmentaria de la prueba, sin valorársela en conjunto, y que el Tribunal a-quo no ha justificado el estado de duda en que sustentó la absolución del imputado. Entiende la recurrente que no cabe duda alguna sobre la existencia de un acceso carnal no consentido, habiendo quedado acreditada la violencia previa ejercida por el acusado para neutralizar la resistencia opuesta por la víctima. Exponiendo su valoración probatoria respecto de lo referido por los médicos forenses -Dres.Cura y Ramírez Utrera-, la impugnante sostiene que lo más lógico es pensar que las huellas de sangre encontradas en el cuerpo de la víctima, en la parte interna de ambas piernas y cercanas a la zona genital, son propias de un acto de abuso sexual, y no de un intento de mover el cuerpo como lo entiende el Tribunal. Continuando con su examen, la casacionista indica las lesiones y huellas corroboradas por el Dr. Cura en el cuerpo de la víctima, como así también por la Lic. Gauna en su informe respecto de la pericia practicada en las prendas de aquélla. Asimismo, advierte que el tipo penal juzgado no exige necesariamente la existencia de signos de violencia en las partes íntimas de la víctima, ni siquiera constancias de penetración total, siendo suficiente que el acceso haya sido no consentido, citando jurisprudencia acorde a tal postura. Considera que el voto mayoritario contiene una absurda apreciación subjetiva de las constancias de autos, ya que gravitan con mayor peso elementos que, analizados en conjunto, hacen a la incriminación del acusado. En base a ese entendimiento, la recurrente sostiene que debe condenarse al imputado por el delito de abuso sexual con acceso carnal (art. 119, 3º párrafo C.P.), además de la condena por homicidio simple en perjuicio de I. L. Concluye formulando reserva del caso federal, y peticionando acogimiento favorable de su planteo recursivo.

III) Por su parte, a fs. 578/583, deduce recurso de casación la defensa técnica del acusado, sosteniendo que la resolución en crisis es fruto de una flagrante inobservancia de la ley sustantiva. Señala las circunstancias fácticas de la causa, indicando puntualmente que ha quedado demostrada la mendacidad del testigo González, quien estuvo en el lugar del los hechos esa medianoche del 26 de enero del 2008, y que dicho testimonio no ha sido desvirtuado, lo que lo vuelve sospechoso al igual que O.Asimismo, cuestiona que nunca se llevó a cabo una pericia psicológica para determinar el perfil psicológico del acusado y la existencia de alguna psicopatía sexual. Cuestiona el horario tenido por el Tribunal como el momento probable de la muerte de la víctima. Considera que el fallo atacado afecta el derecho de defensa, el principio de inocencia, el debido proceso y el principio de razón suficiente, a la vez que el Tribunal no tuvo en cuenta que la instrucción perjudicó a la defensa técnica privándola de la producción de prueba. Entiende que existe una desviación voluntaria en la consideración y juicio lógico del plexo probatorio, lo que conllevaría la sanción de nulidad por violación de las leyes procesales. Sostiene que la sentencia debe ser casada por falta de motivación suficiente en cuanto a los hechos que se estiman probados, y que los elementos desincriminatorios exceden a los incriminatorios. Tras hacer referencia a la doctrina sobre arbitrariedad de las sentencias, finaliza su planteo solicitando se case la resolución venida en recurso, absolviéndose al acusado O.

IV) Concedidos ambos recursos (fs. 585), se expide a fs. 589/590 el Fiscal General, manteniendo el remedio incoado y haciendo suyos los fundamentos que sustentan la casación, en razón de haber sido deducida por un miembro del Ministerio Público Fiscal. Al mismo tiempo, emite dictamen respecto del recurso de casación impetrado por la defensa, sosteniendo en relación a ello que el recurrente no logra desvirtuar la construcción argumental del laudo cuestionado, por lo que la pretensión casatoria no resulta procedente.

V) Contando este Órgano Superior con la facultad de reeditar el juicio de admisibilidad formal de los recursos de casación deducidos por el Ministerio Fiscal y por la defensa, corresponde verificar la concurrencia de los presupuestos legalmente exigidos para la procedencia de los mismos. Así, sendos remedios han sido entablados en tiempo oportuno, y contra una decisión que constituye una sentencia definitiva en sentido estricto, en tanto concluye el proceso -conforme lo establecido en el art.408 del Código de Procedimiento Criminal y Correccional-, y por lo tanto, es una resolución atacable por vía de casación. Asimismo, nos encontramos ante uno de los supuestos previstos por la ley adjetiva para posibilitar el recurso por parte del Ministerio Público Fiscal (art. 410 inc. 3º C.P.C.C.), quedando, en consecuencia, superados los obstáculos formales a la admisión formal de los recursos planteados.

VI) Corresponde ahora iniciar el tratamiento de los recursos traídos a conocimiento y decisión de este Tribunal, siendo necesario seguir un orden en la exposición. Respecto al remedio casatorio deducido por la representante del Ministerio Fiscal, surge del respectivo planteo que ésta se agravia de la postura absolutoria adoptada por el Tribunal a-quo respecto del delito de abuso sexual con acceso carnal por el que también venía acusado O., por considerar la recurrente que, para arribar a tal solución, el Cuerpo sentenciante ha efectuado una valoración fragmentada de la prueba producida en autos, obviándose aquéllas que acreditaban la inexistencia de consentimiento de la víctima en el acceso carnal reconocido y confesado por el propio imputado. A los fines de determinar si le asiste razón o no a la Fiscal, es preciso incursionar en una revisión de aspectos fácticos y probatorios, siendo posible tal tarea a partir del criterio de amplitud revisora adoptado por esta Sala a partir del precedente "Pellizari" (sent. del 13/12/06), en consonancia con la doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso "Casal" , considerándose como únicos límites a dicha facultad, aquellos impuestos por el principio de inmediación que rige en el proceso penal, y por la estructura de los agravios denunciados por los impugnantes. Con ese marco, de un examen de las constancias de la presente causa, surge, prima facie, que las pruebas merituadas por el Tribunal de Juicio arrojan evidencias de falta de consentimiento en el acceso carnal del que fue objeto I. d. C. L.En primer término, la confesión del acusado respecto a haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, si bien aquél manifiesta que L. aceptó ser accedida, resulta ser un indicio que pesa en su contra al momento de ser ponderado junto a otros que, en conjunto, llevan a sostener que tal consentimiento en realidad no existió. Así, e l informe médico realizado por el médico de policía Dr. Juan Marcelo Cura (fs. 45), constata que ".En ambos miembros superiores, se objetivan lesiones equimóticas (aprehensión, sujeción). .Miembros inferiores en extensión en cuales en la cara interna de muslos se distinguen aparentes huellas de manos con sangre disecada. ... orificio anal dilatado con pequeña laceración en horas 1 y 5", habiendo expresado dicho profesional, ante el Tribunal (fs. 425 vta./426), en forma afirmativa y con contundencia, que en las piernas había manchas de sangre, y en el muslo izquierdo de la occisa huellas "como de una mano ensangrentada que trató de abrir sus piernas" (sic), y también que las lesiones equimóticas encontradas en aquélla son signos típicos de lucha. Por su parte, en el informe elaborado por la Lic. María Fernanda Gauna respecto de la pericia practicada en las prendas de vestir de la víctima (fs. 124/134), como así también en la declaración prestada por ésta durante el debate (fs. 427 vta./429), se ha consignado que al pantalón que llevaba la víctima al momento del hecho, le faltaba el botón de prendedura, y que la zona de ese botón faltante presentaba signos de haber sido traccionado o tironeado; asimismo, en tal pericia -ratificada por la profesional- se advirtieron restos de semen en el calzoncillo utilizado por el acusado el día del crimen, a pesar de haber obtenido resultado negativo de la presencia de semen o antígeno prostático en el hisopado vaginal realizado a la víctima. Luego, de la autopsia practicada por el Dr.Ramírez Utrera (médico forense), surge que la occisa evidenciaba en el introito vaginal "himen desgarrado de larga data, presenta secreción serosanguinolienta con aparente laceración muy superficial a horas tres", lo cual también fue advertido por la Lic. Gauna al extraer la muestra vaginal. Este marco probatorio, estima esta Sala que la valoración efectuada por el Tribunal de mérito se aparta de la lógica y, sin justificación que la sostenga, contiene una apreciación meramente subjetiva que no responde a un razonamiento adecuado en torno a las constancias que evidencian la violencia ejercida por el acusado sobre la víctima con la intención de mantener relaciones sexuales con ésta, al no contar con el consentimiento de ella. Tal subjetivismo de los juzgadores surge de expresiones contenidas en el fallo atacado, como que "las huellas de manos con sangre que aparecen en la pierna de la víctima pueden obedecer a un intento de mover el cuerpo o a haber trastabillado el acusado al intentar levantarse luego del estrangulamiento. y haber apoyado su mano en el lugar", o que la "aparente laceración muy superficial a horas 3 -en introito e himen de la víctima- en modo alguno es compatible con una agresión sexual" (sic, fs. 553), argumentos que la recurrente cuestiona y logra derribar con sólidos fundamentos. En la presente causa, la prueba rendida resulta, según las circunstancias concretas del hecho, apta para corroborar que la violencia física con que se desarrolló el acto sexual implica ausencia de voluntad de la víctima para iniciar la relación.

En efecto, la ponderación de pruebas incriminantes que formula la representante del Ministerio Fiscal, aparece a la luz de este Cuerpo revisor como la más acertada frente a la realizada por el Tribunal a-quo, puesto que los datos arriba mencionados resultan suficientes para tener por acreditado que L. F. O. no tuvo relaciones sexuales consentidas con I. L., sino que abusó de ella, sin que quepa duda alguna sobre la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad de su conducta.La revisión probatoria conduce a un estado de certeza sobre la atribución acusatoria en base a la cual fue juzgado el prevenido en autos. Tal como lo considera el voto minoritario del Tribunal de juicio oral -en postura que este Superior comparte-, el abuso sexual endilgado al acusado se encuentra plenamente acreditado, habiéndose encontrado en la víctima signos vehementes de sometimiento sexual que resultan suficientes para la tipificación exigida por la norma sustantiva, es decir, se advierten evidencias de un intento doloso de acceso carnal, violento y no consentido, aunque no se encuentre acabadamente demostrado si el sujeto activo consumó el coito eyaculando, o si no lo hizo, o si lo hizo fuera del cuerpo de la víctima, circunstancias no exigibles y cuya comprobación no aporta modificaciones en el convencimiento de este Alto Cuerpo, ya que para la configuración del tipo en cuestión basta con la prueba -aunque sea indiciaria, atento al ámbito íntimo de producción de este tipo de delitos- de los aspectos objetivos y subjetivos que lo conforman (acceso carnal -consumado, o aún tentado, como en el caso de marras-, falta de consentimiento de la víctima, dolo de abuso por parte del autor). "El delito de violación se consuma con el acceso carnal, esto es, con la penetración aunque no fuera perfecta o completa, haya o no habido eyaculación, tratándose de un delito instantáneo pues se consuma y desaparece, no requiriendo resultado material alguno." (Cám. Nac. de Casación Penal, sala III • 04/02/2004 • Ramírez, Sergio M. s/rec. de casación • Sup.Penal 2004 (octubre), 2 • AR/JUR/1908/2004 ). "El delito de abuso sexual con acceso carnal se satisface sin necesidad de que el órgano masculino ingrese en el introito vaginal totalmente y menos que la eyaculación se produzca en este recipiente, pues el coito vestibular satisface la consumación del delito por cuanto implica, por sí, el ataque a la integridad sexual, con penetración, la que se verifica por el ingreso del miembro entre los pliegues externos que protegen la vulva, como labios menores y mayores." (Cám. 1a en lo Criminal de Salta • 23/08/2004 • L., V. • LLNOA 2005 (junio), 794 • AR/JUR/5795/2004). En consecuencia, los agravios esgrimidos por la impugnante merecen ser acogidos en esta instancia, correspondiendo, en razón de tal conclusión, condenar al encausado por el delito de abuso sexual con acceso carnal (art. 119, 3º párrafo, del Código Penal).

VII) Entrando a emitir opinión en torno al recurso de casación incoado por la defensa técnica del acusado O., cabe recalcar que, no obstante las deficiencias evidenciadas en la argumentación recursiva, se observa una notoria intención de la parte recurrente por activar una revisión de cuestiones fácticas y probatorias. Con ese norte, este Órgano Superior rescata de la sentencia en crisis, una adecuada valoración de los elementos de cargo que condujeron a condenar al encartado por el delito de homicidio simple en perjuicio de I. d. C. L. De una atenta lectura del fallo cuestionado, y del análisis de las constancias obrantes en autos, en lo que a la conducta homicida se refiere, surge sin lugar a dudas que el acusado dio muerte a la víctima, estrangulándola, luego de mantener relaciones sexuales no consentidas con la misma, y propinarle golpes, ante evidentes maniobras de defensa y resistencia de aquélla. Ello surge de diversos elementos de prueba incorporados al proceso, tales como informe médico de fs. 45; informe de autopsia obrante a fs. 77/78 vta.; informe técnico químico de fs. 124/132 realizado por la Lic.Gauna de la División de Criminalística de la Policía de la Provincia; acta de inspección ocular (fs. 2); testimonios recibidos, especialmente los de Claudia Cristina Cardozo, José María González, Walter Daniel Pereyra (a) "Cubano", Hugo Walter Pereyra, Norma Ibáñez de Pereyra, Norberto Gonzalo Cruz, Héctor Fernando Pereyra, Pedro Ricardo Gerez y Lujana Mabel López. Estas pruebas resultan suficientes para acreditar la autoría del hecho en cabeza de O. y la responsabilidad penal que le cabe en el mismo, por presentarse a la vista de este Alto Cuerpo una gran cantidad de pruebas de cargo, incriminantes, sin que se adviertan elementos que desvinculen al acusado del hecho que se le atribuye. A su vez, la sentencia en crisis se muestra debidamente fundada en lo que fuera materia de agravio para la defensa, esto es, la ponderación probatoria y la condena por el delito de homicidio simple, sin que se perciba en la motivación del fallo sobre tal cuestión, defecto alguno en la interpretación y aplicación de las normas sustantivas y de forma, siendo viable, por lo tanto, la desestimación de los argumentos en que se apoya el recurso articulado por la defensa.

VIII) Atento a que se ha considerado procedente el remedio casatorio articulado por el Ministerio Fiscal y, en su mérito, se ha encontrado a L. F. O. culpable del delito previsto por el art. 119, 3º párrafo del Código Penal (abuso sexual con acceso carnal), tal incriminación conllevaría a considerar la aplicación de las reglas del concurso respecto del delito de homicidio simple por el que ha sido condenado en juicio. Así ello, entiende esta Sala que el acusado debe ser condenado por los delitos de Abuso Sexual Con Acceso Carnal (art. 119, 3º párrafo C.P.) y Homicidio Simple (art. 79 C.P.), todo en Concurso Real de delitos (art. 55 C.P.), en perjuicio de I. d. C. L.Sentado ello, cabe en este estado determinar la pena que le correspondería al acusado por los ilícitos cometidos, no sin antes recordar que "la graduación no puede ser irrazonable, como tampoco en un Estado de derecho queda reservado al sentir de cada interprete. De ahí que el Código Penal Argentino haya determinado en sus Arts. 40 y 41 algunos elementos básicos para que la tarea no anide en el puro arbitrio judicial. A partir de esas pautas y frente al caso penal, si operan atenuantes la pena se acercara al mínimo de la escala sancionatoria, mientras que incidiendo agravantes lo hará al máximo amenazado" (Trib. Casación Bonaerense, Sala I, Sent. del 07/12/2000, Causa Nº 1.633 "Guazzi"). Que de lo dicho, se puede afirmar que las pautas establecidas en el Art. 41, son más bien enunciativas que taxativas, y que la determinación judicial de la pena es una actividad discrecional del juez, sin que dicha circunstancia implique que su decisión deba ser arbitraria e irracional; ello debido a que el acto jurisdiccional de fijación de la pena, debe aplicar el derecho vigente y por lo tanto estar ceñido a criterios racionales, lo que lleva inexorablemente a que deba utilizarse un método para determinar la condena que permita justificar en forma razonada el por qué de la pena a aplicar cuando sea mayor al mínimo legal previsto, conforme al tipo legal impuesto en la condena, justificación cuyo único límite lo encuentra en la ley y en los principios de razonabilidad y proporcionalidad. Al respecto, y adentrándonos en la cuestión en concreto, tenemos que el Código de fondo, prevé para la figura del homicidio simple una pena de prisión de ocho a veinticinco años (art. 79 C.P.), mientras que para el abuso sexual con acceso carnal la sanción es de seis a quince años de prisión (art. 119, 3º párrafo, C.P.).

Conforme la previsión contenida en el art.55 del Código Penal, el mínimo a tomar en cuenta para la escala punitiva, en este caso, sería de ocho años, y como máximo sería posible fijar el monto que resulte la sumatoria de los máximos, por tratarse de penas de la misma especie. A su vez, los arts. 40 y 41 del mencionado cuerpo sustantivo, establecen las pautas de mensuración de la pena, las que imponen apreciar circunstancias objetivas y subjetivas que han de pesar, al momento de la individualización punitiva, como agravantes o atenuantes de la conducta ilícita expuesta por el acusado. Dentro de ese contexto legal, y circunscribiendo el presente caso a las previsiones normativas señaladas, se debe tener en cuenta la naturaleza de la acción y los medios empleados para ejecutarla; la extensión del daño causado; la edad, educación, costumbres y conducta precedente del sujeto; los motivos que lo determinaron a delinquir; los antecedentes, condiciones personales y demás circunstancias de tiempo, modo y ocasión que demuestren su mayor o menor peligrosidad. En autos se nos presenta un abuso sexual en concurso con un homicidio en perjuicio de una joven de diecinueve años, habiendo desplegado el autor excesiva violencia sobre la víctima, propinándole golpes en su cuerpo para vencer la resistencia opuesta por aquélla, haciendo uso, inclusive, de un trozo de madera para golpearla en forma contundente. La muerte se produjo por estrangulamiento, maniobra que, de por sí y cualquiera sea el medio que se utilice para ello, implica un sufrimiento para la víctima, previo al óbito. Los delitos se cometieron en una zona montuosa, en horas de la noche, surgiendo de las pruebas obtenidas que el autor se encontraba alcoholizado y que, en estado de ebriedad, el mismo adopta una conducta agresiva. En cuanto a la persona del acusado, no tiene instrucción alguna; y si bien no cuenta con antecedentes de condenas anteriores, sí registra numerosos antecedentes prontuariales.Todas estas circunstancias conducen a estimar justa una condena de veinticinco años de prisión para el acusado, ello en virtud del criterio pacíficamente sostenido por la jurisprudencia de que el juez al aplicar la pena no debe ser ni benevolente, ni extremadamente severo, sino que debe ser esencialmente justo, buscando conciliar en forma equitativa las garantías de quien se encuentra sometido a un proceso sancionatorio con el irrenunciable deber del Estado hacia la sociedad toda de garantizar la correcta aplicación de la ley a aquellos individuos que la han infringido, especialmente en el ámbito del derecho penal, máxime en delitos como el que ha sido objeto de tratamiento, en el que se atenta contra uno de los bienes más preciados del hombre, como es la vida. Por los argumentos expuestos, normas y jurisprudencia citadas, Voto por:

I) Rechazar el recurso de casación interpuesto por la defensa técnica de L. F. O. contra la sentencia de condena obrante a fs. 550/564.

II) Hacer lugar al recurso de casación deducido por la representante del Ministerio Público Fiscal contra la mencionada resolución. En consecuencia,

III) Condenar a L. F. O. a la pena de veinticinco años de prisión, por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de Abuso Sexual Con Acceso Carnal (art. 119, 3º párrafo, C.P.) y Homicidio Simple (art. 79 C.P.), en concurso real de delitos (art. 55 C.P.) en perjuicio de I. d. C. L.

A estas mismas cuestiones, el Dr. Agustín Pedro Rímini Olmedo dijo: Que comparte los argumentos esgrimidos por el Vocal preopinante, Dr. Raúl Alberto Juárez Carol, emitiendo su voto en idéntico sentido.

A estas mismas cuestiones, el Dr. Armando Lionel Suárez dijo: Que comparte los argumentos esgrimidos por el Vocal preopinante, Dr. Raúl Alberto Juárez Carol emitiendo su voto en idéntico sentido. Con lo que se dió por terminado el Acto, firmando los Sres. Vocales, por ante mí, que doy fe.

Fdo:Raúl Alberto Juárez Carol - Agustín Pedro Rímini Olmedo - Armando Lionel Suárez.

Ante mí: Dra. Isabel M. Sonzini de Vittar - Secretaria Judicial Autorizante - Es copia fiel del original, doy fe.

Santiago del Estero, nueve de diciembre del año dos mil diez.-

En mérito al resultado de la votación que antecede, la Sala Criminal, Laboral y Minas del Excmo. Superior Tribunal de Justicia, por mayoría de votos, Resuelve:

I) Rechazar el recurso de casación interpuesto por la defensa técnica de L. F. O. contra la sentencia de condena obrante a fs. 550/564.

II) Hacer lugar al recurso de casación deducido por la representante del Ministerio Público Fiscal contra la mencionada resolución. En consecuencia,

III) Condenar a L. F. O. a la pena de veinticinco años de prisión, por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de Abuso Sexual Con Acceso Carnal (art. 119, 3º párrafo, C.P.) y Homicidio Simple (art. 79 C.P.), en concurso real de delitos (art. 55 C.P.) en perjuicio de I. d. C. López. Protocolícese, expídase copia para agregar a autos, hágase saber y oportunamente archívese.

Fdo: Raúl Alberto Juárez Carol - Agustín Pedro Rímini Olmedo - Armando Lionel Suárez.

Ante mí: Dra. Isabel M. Sonzini de Vittar - Secretaria Judicial Autorizante - Es copia fiel del original, doy fe.
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